Mi conclusión personal sobre los PLE y el Mobile Learning
Las ideas de Torres Kompen y Costa (2013) me hicieron reflexionar sobre la importancia de aprender durante toda la vida y sobre cómo la tecnología nos acompaña en ese proceso. Me identifiqué mucho cuando mencionan que cada persona va construyendo su huella digital; sentí que esa huella es justamente la forma en que voy dejando evidencia de mis avances, mis dudas, mis metas y mis logros, tanto en mi práctica docente como en mis estudios.
Por otro lado, la lectura de Leiva, Cabero y Ugalde (2018) me hizo ver algo que observo todos los días: mis estudiantes usan su celular para casi todo, pero no siempre con un propósito educativo. Esto me llevó a pensar en cómo puedo guiar ese uso hacia actividades más útiles, creativas y significativas.
Al relacionar los PLE con el modelo que elegí, Mobile Learning, descubrí que ambos van totalmente de la mano. Los dos promueven la autonomía, la flexibilidad y la posibilidad de aprender dentro y fuera del aula. Me di cuenta de que el celular puede dejar de ser una distracción para convertirse en un aliado, tanto para mis alumnos como para mí. En mi caso, el Mobile Learning ha sido una forma de avanzar en mis actividades de la maestría aun cuando tengo poco tiempo o estoy en movimiento, y eso me permitió experimentar en carne propia lo que quiero promover en mis estudiantes.
Integrar los PLE y el Mobile Learning no solo transforma la manera en que enseño, sino también cómo aprendo. Me siento más consciente del valor de mis recursos, mis redes y mis herramientas digitales. Sé que todavía tengo mucho que mejorar, pero ahora tengo una visión más clara de cómo acompañar a mis estudiantes para que también aprendan de manera más autónoma, conectada y significativa.

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